Es una pregunta que escuchamos a menudo en consulta. Y casi siempre viene acompañada de la misma inquietud:
He escuchado que al quitar premolares la cara cambia, el perfil se aplana o los labios se afinan demasiado.
Ese miedo no surge de la nada, y es normal que genere dudas, porque estamos hablando del rostro, de la imagen propia y de cómo uno se reconoce frente al espejo.
Vamos al grano y sin rodeos.
¿La extracción de premolares cambia la cara?
Sí, puede producir cambios faciales. Ahora bien, esos cambios no aparecen en todos los pacientes ni tienen por qué ser negativos. Todo dependerá del motivo de la extracción, de cómo se cierre el espacio y, sobre todo, de un diagnóstico bien planteado desde el principio.
Qué cambios faciales pueden aparecer tras extraer premolares
Cuando las extracciones forman parte de un tratamiento de ortodoncia bien planificado, los cambios suelen ser discretos. No hablamos de transformaciones radicales.
Lo que se ha observado con más frecuencia es lo siguiente:
- Los labios pueden retraerse ligeramente, sobre todo si antes estaban muy proyectados.
- El perfil tiende a verse más recto en personas con dientes muy adelantados.
- El tercio inferior del rostro puede mostrar pequeños ajustes ligados a la nueva posición dental.
Conviene tener algo claro: estos cambios son posibles, no inevitables. Hay pacientes que no notan prácticamente ninguna variación, y otros en los que el cambio resulta evidente pero armónico.
Cuando la extracción mejora el perfil facial
En muchos tratamientos, el cambio facial no solo se espera, sino que se busca.
Suele ocurrir cuando hay:
- Dientes claramente adelantados.
- Labios que no consiguen cerrarse en reposo.
- Apiñamiento importante que empuja los dientes hacia fuera.
En estos casos, la extracción permite recolocar los dientes en una posición más equilibrada. El resultado suele ser un perfil más proporcionado, un cierre labial natural y una expresión facial más relajada.
Cuando el resultado estético no es el deseado
Aquí es donde aparecen más dudas, y también donde conviene ser muy claros.
Cuando el resultado no gusta, casi nunca el problema está en haber extraído premolares. Lo habitual es que haya fallado la planificación.
Esto puede ocurrir si:
- El tratamiento se diseñó sin estudiar bien el rostro.
- Los dientes se retrajeron en exceso sin valorar el efecto en los labios.
- No se tuvo en cuenta la edad ni las características faciales del paciente.
- En adultos, los movimientos no se ajustaron con la precisión necesaria.
Por eso no todos los casos pueden abordarse igual ni seguir esquemas cerrados.
Lo que no ocurre cuando el tratamiento está bien indicado
Hay ideas que circulan mucho y conviene aclararlas.
Cuando la extracción está bien planificada:
- La cara no se hunde.
- El hueso facial no se pierde.
- El rostro no envejece de forma repentina.
- El cambio no es negativo por defecto.
Estos efectos no forman parte de un tratamiento correcto.
La clave está en el diagnóstico, no en la extracción
La diferencia entre un resultado satisfactorio y uno que genera dudas suele estar en el estudio previo.
Una buena planificación tiene en cuenta:
- El análisis facial, no solo la posición de los dientes.
- La simulación del movimiento dental antes de empezar.
- Un control preciso del cierre de espacios.
- Revisiones clínicas continuas durante todo el tratamiento.
En DentalTU, el planteamiento no parte de decidir rápido si se extrae o no. Primero se valora qué opción permitirá mantener el mejor equilibrio entre función, estética y estabilidad con el paso del tiempo.
Entonces, ¿la extracción de premolares cambia la cara?
La respuesta es sencilla.
Sí, puede cambiarla.
Ese cambio puede ser favorable, neutro o no deseado.
Y la diferencia no está en la extracción en sí, sino en cómo y por qué se realiza.
Si te han propuesto este tipo de tratamiento y tienes dudas, lo más sensato será una valoración personalizada, resolver todas las preguntas con calma y tomar la decisión con información y tranquilidad.




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